“Benedicto XVI es un Papa posmoderno, y los ‘modernos’ aún no se han enterado”

17 maggio 2005 :: La Vanguardia, di Vittorio Messori

El escritor y periodista italiano Vittorio Messori, que ganó gran celebridad internacional por el libro entrevista a Juan Pablo II Cruzando el umbral de la esperanza, es autor de otro libro del mismo género, Informe sobre la fe, con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y hoy Papa Benedicto XVI. Vittorio Messori, de 64 años, católico practicante y autor de diversas obras de asunto religioso, ha mantenido desde entonces “una relación frecuente y amistosa” con Ratzinger. En una entrevista telefónica desde su casa junto al lago de Garda, Messori sostiene que Benedicto XVI ha sido tildado injustamente de conservador, oscurantista y reaccionario.

–Han pasado veintiún años desde que se recluyó para conversar con el entonces cardenal Ratzinger. ¿Qué diferencias ve entre su estilo de entonces y el actual como Papa?

–Aún no le he visto en persona; sólo en televisión. De teólogo y controlador, Joseph Ratzinger se va transformando en padre. En el Santo Oficio tenía que hacer de carabiniere, … y le costaba mucho, porque es un profesor, y le costaba intervenir en el trabajo de otros profesores. Ahora, su acción pastoral será muy distinta, más abierta y libre. En el aspecto externo, es el Ratzinger de siempre.

Se le ha dibujado abusivamente como un Panzerkardinal. En realidad, es uno de los hombres más tímidos que conozco, lo más distinto al tópico del gran inquisidor; es un hombre tímido, amable, comprensivo, …

–En Informe sobre la Fe salió a flote el ideario de Joseph Ratzinger, por el cual fue muy criticado por sectores liberales, y también usted indirectamente fue objeto de críticas. ¿Persiste esa tensión entre las dos Iglesias?

–No sólo recibí críticas, sino amenazas. Cuando escribí el libro con Ratzinger, en la Iglesia católica existía aún la contestación de izquierdas, llamada progresista. Había un gran caos, porque se pensaba que el concilio Vaticano II había sido una ruptura, el inicio de una nueva Iglesia, y por tanto se quería destruir el pasado. Sin embargo, tanto Juan Pablo II, que era Papa hacía seis años, como Joseph Ratzinger, que era prefecto de la Doctrina de la Fe desde hacía tres años, estaban convencidos, con razón, de que el concilio no era una ruptura, sino una continuidad.

–¿Por eso accedió Ratzinger a recibirle?

–Con ese libro se rompió un tabú; era la primera vez que un prefecto de la Doctrina de la Fe aceptaba hablar con un periodista, pero el gran impacto fue que Ratzinger decía algo que entonces parecía reaccionario y escandaloso. Confirmaba la fe de siempre; decía que el católico debe adecuarse al espíritu nuevo del concilio Vaticano II, pero al tiempo no debe renegar de la tradición. Por tanto, hablaba de infierno, purgatorio, paraíso, ángeles custodios, … En aquellos años, eso no podía decirse. Hubo gran alboroto: Ratzinger fue considerado un cardenal restaurador, y yo, el pobre periodista que lo había entrevistado –no sólo sin contradecirle, sino estando de acuerdo con él– fui amenazado de muerte por sacerdotes y teólogos. Es la famosa rabia clerical, que cuando estalla es terrible. Yo vivía en Milán, y por algunos meses tuve que irme y esconderme, o esos teólogos del diálogo me habrían agredido.

–En las homilías de Benedicto XVI se ve su preocupación por el relativismo ético, asunto muy ligado a Europa. ¿Qué sentirán losmillones de católicos de otros continentes, con urgencias pastorales de otro tipo, ante otro Papa europeo que habla tanto de Europa?

–Si se refiere usted a Latinoamérica, hay que decir a los latinoamericanos que se calmen. Ya hemos visto en qué ha quedado la teología de la liberación; que se callen los teólogos, porque luego resulta que no es la gente quien protesta, sino los teólogos. La teología de la liberación hablaba en español y en portugués, pero, en realidad, todos sus teólogos se habían formado en Francia y en Alemania. Fue un verdadero caso de importación imperialista. La fe es la misma en todas partes; Ratzinger siempre ha defendido la ortodoxia de la fe, y eso vale en Corea, Argentina y los Países Bajos. No hay una fe distinta; hay modos pastorales de encarnarla. Ratzinger de Estados Unidos no ha dado un santo, un teólogo válido, un escritor católico, …

–Bien, ha dado mucho dinero.

–Sí, dinero, pero poco más. Y volviendo a Latinoamérica, su gran producto, la teología de la liberación, es, como decía antes, un producto alemán y francés importado. Además, ahora están creciendo ahí las sectas protestantes financiadas por Estados Unidos, así que pronto será un continente ex católico. En suma, basta de leyendas tercermundistas, es demagogia. ¿Qué ha aportado África a la Iglesia, si aún no es capaz de ser misio era de sí misma? Y en Asia los cristianos, sobre todo los católicos, son una rareza. Insisto: el destino de la fe se decide en Europa.

–Algunos desilusionados con la elección de Joseph Ratzinger como Papa, entre ellos el teólogo Hans Küng, han dicho que quizá dará sorpresas. ¿A qué sorpresas se refieren?

–Hans Küng, pobrecillo, intenta consolarse diciendo eso. Ratzinger ha sido presentado como un reaccionario, pero es un Papa posmoderno, y ahí está el equívoco. Küng y los suyos, es decir, los teólogos post-Vaticano II, son modernos, se han quedado anclados en la modernidad. Pero la modernidad ha terminado, y ellos no se han enterado.

Küng sigue parado en los años sesenta, mientras que Ratzinger ha superado los mitos e ilusiones de esos años, y está en contacto con el mundo de hoy. El Papa sorprenderá sólo a quien no le conoce. Está abierto al diálogo; sólo que quiere el diálogo adecuado, teniendo presentes las bases del catolicismo. No se puede dialogar renegando de uno mismo. Los católicos no deben dialogar ocultando su credo, pidiendo perdón por su pasado… El único diálogo honesto es aquel en que el interlocutor no reniega de sí mismo.

–Juan Pablo II tenía una relación privilegiada con la juventud católica. Ahora surgen los Ratzinger-boys con clubs en internet. ¿Es esta la novedad mediática del nuevo Papa?

–Son grupos limitados, puro folklore. Lo importante es la juventud; sólo quien no conoce la Iglesia cree que en ella no hay jóvenes, pero su presencia es más fuerte de lo que piensan algunos como Zapatero, que está convencido de que van a misa sólo ancianas señoras y algunos abogados de provincias; y digo Zapatero como ejemplo de anticlericalismo radical. No hay que juzgar a la Iglesia católica universal por lo que ocurre en España o en Catalunya, que da pena.

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